El brote de hantavirus registrado a bordo del crucero MV Hondius mantiene bajo vigilancia internacional a las autoridades sanitarias, luego de que se identificara al llamado “paciente cero”. Se trata de Leo Schilperoord, un biólogo y ornitólogo neerlandés de 70 años que viajaba junto a su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, de 69 años.
De acuerdo con las investigaciones, el hombre habría contraído el virus durante una actividad de observación de aves carroñeras en el basural municipal de Ushuaia. El crucero había zarpado desde Tierra del Fuego con destino a Cabo Verde cuando, el 6 de abril, Schilperoord comenzó a presentar síntomas compatibles con hantavirus, entre ellos fiebre alta, dolor de cabeza, malestar general, dolor abdominal y diarrea.Con el paso de los días, su estado de salud empeoró hasta que falleció el 11 de abril a bordo del barco.
Su cuerpo permaneció en la embarcación durante dos semanas, hasta el 24 de abril, cuando el crucero llegó a la isla Santa Elena, en el Atlántico Sur. Ese mismo día, su esposa descendió del barco y poco después comenzó a manifestar síntomas similares, por lo que fue trasladada de emergencia a un hospital en Johannesburgo, donde murió el 26 de abril.Según medios neerlandeses, la pareja vivía en Haulerwijk, una pequeña localidad del norte de Países Bajos, y era ampliamente reconocida dentro de la comunidad de observadores de aves.

Hasta el momento, las autoridades sanitarias han confirmado al menos siete contagios y tres fallecimientos relacionados con el brote, entre ellos una pasajera alemana. Además, un ciudadano británico permanece internado en terapia intensiva en Sudáfrica tras dar positivo al virus. También se reportó un caso positivo en Zúrich correspondiente a un pasajero que viajó en el crucero y posteriormente regresó a su país.
Especialistas explicaron que la preocupación internacional se debe a que la cepa Andes del hantavirus, detectada en la Patagonia argentina y chilena desde la década de 1990, puede transmitirse entre personas, algo poco común en otros tipos de hantavirus. Normalmente, el contagio ocurre por inhalación de partículas provenientes de saliva, orina o heces de roedores infectados, especialmente del ratón colilargo, principal reservorio natural del virus en el sur de Sudamérica.
Sin embargo, investigaciones científicas han documentado desde 1996 casos de transmisión interhumana relacionados con la cepa Andes, principalmente en brotes registrados en provincias argentinas como Río Negro y Chubut. Expertos señalan que este tipo de contagio requiere contacto cercano y prolongado, generalmente mediante convivencia en espacios reducidos o intercambio de fluidos, situación que incrementó la preocupación dentro del crucero.
La Organización Mundial de la Salud informó que el riesgo para la población general continúa siendo bajo, aunque mantiene vigilancia permanente sobre pasajeros y personas que tuvieron contacto cercano con los afectados.Mientras continúan las investigaciones sobre el origen del brote, las autoridades analizan si algunos pasajeros pudieron haberse infectado durante excursiones en el sur argentino o si hubo contagios posteriores dentro del barco. Actualmente, el crucero permanece aislado frente a Cabo Verde mientras espera autorización para continuar su trayecto hacia las Islas Canarias, en España.




