Paloma Nicole Arellano Escobedo, una joven duranguense de apenas 14 años, perdió la vida el pasado 19 de septiembre de 2025, tras haber sido sometida en secreto a tres cirugías estéticas por su padrastro, el cirujano Víctor Manuel Rosales Galindo, con el apoyo de su madre, Paloma Yazmín Escobedo Quiñónez.
La menor fue operada sin el consentimiento de su padre, quien había preparado un viaje a Europa como regalo por sus 15 años. En cambio, su madre decidió “regalarle” un aumento de busto, liposucción y lipotransferencia a los glúteos.
Las operaciones se realizaron el 12 de septiembre en una clínica privada en Durango. Paloma presentó complicaciones graves tras la cirugía, y fue llevada a terapia intensiva. Su estado se agravó hasta que finalmente fue declarada con muerte cerebral.
Su padre, el arquitecto Carlos Said Arellano, fue informado muy tarde. En un primer momento, le dijeron que su hija tenía COVID. Pero durante el funeral, al notar un corpiño quirúrgico extraño, decidió revisar el cuerpo. Fue entonces cuando descubrió los implantes mamarios y las huellas de la cirugía estética.
El padre denunció los hechos ante la Fiscalía de Durango. Hoy, miles de personas exigen justicia para Paloma Nicole, quien fue víctima de una decisión irresponsable y posiblemente ilegal.




